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RÓMULO CELDRÁN - Qué es real, qué es mental, qué es imaginado.
Por: Francisca Medina (Licenciada en teoría e Historia del Arte)

El artista Rómulo Celdrán (Las Palmas de Gran Canaria, 1973), se caracteriza por una delicadeza y sensibilidad que son invariables al gesto. 

Su imaginario sitúa temáticas cotidianas que adquieren nuevas significaciones trascendiendo los límites de la materialidad y la naturaleza del arte. De esta manera, los espectadores son cómplices de sensaciones que muchas veces bordean la ironía, desplegando asombro y  expectación en cada uno.

Su quehacer artístico ha transitado por una amplia versatilidad de técnicas: dibujo, pintura, estampa litográfica y escultura. A partir de esta diversidad crea un corpus que contribuye a dinamizar los procesos plásticos y a huir de la trivialidad del acto creativo.

Uno de sus trabajos más impactantes corresponde a la serie “Objects” (2000-05); esculturas de objetos de uso diario, tallados en madera o piedra en un mismo bloque, conservando una parte del bloque original como pedestal. Su veracidad se sustenta en la policromía y el tamaño de los objetos en cuestión, mientras que la parte de materia en bruto permite reconstruir mentalmente lo que realmente se ve:”una escultura de piedra o de madera”.

Las representaciones de Rómulo Celdrán no se quedan en mero virtuosismo técnico. También deambulan entre lo inaprensible de la ilusión; lo meramente obvio y misterioso de lo no real.

¿Cómo fueron tus inicios en el ámbito artístico?

Estaba trabajando bastante en serio en el campo de la pintura desde los 12 ó 13 años, pero no fue hasta los 17 que me decidí a exponer mis trabajos. Después de unas primeras exposiciones inscritas en el ámbito de las salas municipales, entré en contacto con el mercado artístico a nivel más profesional y a los 19 años expuse por primera vez en una galería de arte. Fueron tiempos complicados, con alguna que otra mala experiencia, pero de todo se aprende.

Tú producción artística ha transitado por diferentes procedimientos técnicos: dibujo, pintura, estampa litográfica y escultura. ¿Por qué decidiste cambiar a lo volumétrico?

Nunca me lo planteé como un cambio. Ni siquiera recuerdo el momento en que decidí empezar a hacer escultura. Por supuesto, sí recuerdo mi primera pieza escultórica, pero creo que el proceso fue tan gradual en mi mente que nunca hubo un principio real. No hice estudios previos, ni bocetos. Empecé con aquel tronco de madera y esa fue mi primera escultura. De todas formas contaba ya con una experiencia de diez años con la pintura y creo que simplemente di un saltito de las dos dimensiones a las tres.

¿Cómo definirías tu lenguaje plástico?

Suelo huir de definiciones y sobre todo de autodefiniciones, porque creo que cualquier definición entraña algo de limitación y encasillamiento de lo definido. Aún así, entiendo que desde un punto de vista formal mis trabajos se puedan englobar en lo que a grandes rasgos se ha dado en llamar realismo. No sé realmente qué significa esto, qué es real, qué es mental, qué es imaginado. Mi obra tiene desde luego el referente de la realidad visible, pero después está el análisis, la reflexión, el cuestionamiento de la percepción, los procesos de selección, la apropiación de esa parte de la realidad, la abstracción mental del objeto y su posterior plasmación como objeto real. Todo eso no cabe en una definición.

¿Qué papel juega la ilusión y la ironía en tu obra?

He hablado del papel de ambas en un texto de reflexiones sobre mis dos últimas series de trabajos: ZOOM y MACRO. En cuanto a la ilusión, intento moverme en ese mundo fronterizo entre lo real y lo irreal, en el que algo que parece “real” no lo es, pero a la vez sigue siéndolo, porque no olvidemos que una escultura o un dibujo son, por encima de todo, un objeto real. La ironía conecta también con esta serie de conceptos y queda amplificada en la serie MACRO, en donde la ruptura de correspondencia de escalas entre el objeto tomado como referente y su contemplación como escultura, hace que nos encontremos delante de una pareja de guantes de un metro y medio de tamaño o ante un tubo de pintura de dos metros, ironizando acerca de si es la realidad la que crece o nosotros los que menguamos. También me gusta pensar en las sensaciones de un público que no sepa qué uso dar a un objeto que desborda, en tal medida, la escala para la que fue concebido cuando se diseñó.

¿Qué incidencia tiene tu escritura en el proceso creativo?

No suelo escribir demasiado, pero cuando lo hago intento plasmar las reflexiones que generan el argumento conceptual de mis trabajos. Todo fluye también en sentido inverso y, a veces, la propia reflexión puesta por escrito da lugar a ideas que luego llegarán a convertirse en obras nuevas o incluso en series completas de obra nueva.

Respecto a la exposición “Blackboard y Pieces” (Oporto, septiembre 2008), ¿Por qué  elegiste estos objetos y lugares como temática? ¿Hay alguna relación con la técnica?

Esta serie de trabajos recoge elementos que están presentes en mi obra desde hace ya bastantes años. Mi afinidad con los objetos sencillos, poco sofisticados y cotidianos, es un hecho. La serie Pieces  junto con la serie Blackboard, aportan en mi producción la novedad técnica de estar realizadas con lápiz y acrílico blanco sobre una superficie preparada en negro. Esto supone trabajar a la inversa. Es decir, partir del negro absoluto e ir construyendo una realidad iluminada. Desde luego esto definitivamente influye en la elección de la temática, porque técnica y concepto siempre van inexcusablemente de la mano.

¿Cómo parte tu proceso creativo, tu producción artística?
El proceso creativo previo a la ejecución es muy parecido en dibujo y escultura. Pienso en cómo quiero contar de la manera más eficaz aquello que me inquieta o me motiva en mi análisis personal de “lo real”. Actualmente me interesa mucho todo lo relacionado con la manera en que percibimos lo exterior. En cómo las leyes físicas rigen nuestra lógica de observadores y nos hacen comprender y relacionarnos con lo que nos rodea, sobre todo con los objetos. Este tipo de conceptos están muy presentes en mi proceso creativo actual. En cuanto a la producción artística hay notables diferencias entre el dibujo y la escultura. Son diferencias que van desde la elección de materiales (mucho mas compleja en escultura), la preparación de documentación previa (material fotográfico, modelos reales), hasta una estructuración metal clara de las fases en las que se va a dividir el proceso de ejecución.
 
¿Qué importancia das a la expectación o el asombro del espectador frente a tu obra?
De alguna manera me alimenta. Detrás de esa inquietud por conocer la nueva producción o de la reacción frente a ella una vez descubierta, siempre me parece encontrar sensaciones de ilusión o emoción casi infantiles que comparto absolutamente en ese momento e incluso en mi proceso creativo previo, cuando hago descubrimientos que me asombran o me ilusionan. Es como entregar regalos de Navidad: se emociona el que recibe, pero también el que regala. Evidentemente no es así en todos los casos, pero tampoco aspiro a ello. En ocasiones hay indiferencia por parte del público, pero eso se da por sentado, y realmente prefiero quedarme con las emociones positivas que genera mi obra.
 
¿Cual es la pregunta constante en tu quehacer artístico?
Te diré dos: ¿Cómo puedo materializar de manera clara y sencilla conceptos que en mi mente son tan complejos?, y ¿alcanzaré a transmitir esa complejidad o el público potencial percibirá únicamente el aspecto formal, técnico y representativo?
 
¿Cuáles crees que son los puntos comunes de tu pensamiento creativo con el de otros artistas tan distintos en su quehacer?
Son muchos. A veces me veo muy identificado con ideas, recursos y conceptos que ponen en práctica artistas cuyos trabajos se mueven en el campo de la abstracción, lo conceptual, etc. En ocasiones incluso mucho más que con artistas que a priori podrían relacionarse  con mi obra, y eso me encanta. Creo que muchas veces utilizamos fórmulas diferentes para resolver inquietudes parecidas. Me parece muy interesante encontrar esos nexos mentales que asocian los procesos de dos personas que hacen una obra plástica tan diferente, o de un artista plástico con un músico, o de un músico con un arquitecto. Al final creo que es tanto lo que tenemos en común. Pienso que sobre esto no me han preguntado nunca.
 
¿Cuál fue tu última muestra individual y en qué te encuentras ahora?
Mi última exposición individual tuvo lugar a finales de 2008 en Oporto. Presenté parte de los trabajos de las series Blackboard y Pieces. Desde entonces estoy trabajando en las series ZOOM y MACRO que presentaré en una muestra individual en la galería Raquel Ponce de Madrid, en abril. También estoy terminando la itinerancia de la exposición El Arte de la Semejanza, en la que figuran algunas de mis obras y que ha podido ser vista en tres salas de Galicia. Además, a finales de enero se inaugura en el Kunsthalle in Emden (Alemania) una gran exposición llamada Realismo-La Aventura de la Realidad.Courbet-Hopper-Gursky, que integrará mis trabajos en un conjunto de 200 obras pertenecientes a 70 artistas de la talla de Manet, Courbet, Chuck Close, Walker Evans, Duane Hanson, Julian Opie, Gerhard Richter, Thomas Ruff, Daniel Spoerri, entre otros. Estoy muy emocionado por ver mis trabajos en un contexto de este nivel. Además, la exposición visitará posteriormente Múnich y Rotterdam.

Si quieres seguir leyendo este artículo adquiere Arte Al Límite número 22…


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